martes, 25 de junio de 2013



¿Yo soy esto? ¿cómo asegurarlo? 
¿Cómo no tachar una imagen que no se sabe si bien es la mía?
¿Cómo venerar una imagen si no se sabe si bien es nuestra, tuya o mía?
¿Cómo no reconocer mis manos cuando es lo único que veo?
y mis piernas y mis pies y mis senos...
Y no saber mirar más allá porque ya no le queda más espacio al ojo; es como quedar en una margen, en un encierro que no sabe mirar hacia atrás. 

¿Cómo creer que soy más pequeña o más grande que el otro si me pongo a su lado y no logro verme?; y si nos vemos es sobre el espejo, o bajo él; quién sabe... y yo lo veo a él ahí reflejado, creyendo que ahí está la misma figura que puedo palpar, acariciar, morder, soplar.
Pero si toco el espejo y solo siento la superficie lisa que también se convierte en mi cara, en su cara, en nuestr cuerpo de una sola dimensión.
Soy como un dibujo con sombras y luces.
¿Quién sabrá la verdad de esa locura casi onírica del espejo? pues es como un espejismo que nos deja flotar bajo o encima a él.


Banal burla del espejo, una broma para el que se mira y cree que es, que se conoce la imagen en cada reflejo.
Buen juego del que concibe que su imagen es imposible, que su todo es cambiante, oscuro, claro, 
y corre con su imposibilidad de trazo humano, y se mira y se ríe
Y se esconde de si mismo, de su imagen, que siempre está ahí, que no se podrá perder aunque cierre los ojos y todo se ponga oscuro.
Yo, con mi imagen distorcionadamente bella, 
algo con lo que siempre jugará el clima, el sonido, la distancia ,la luz y claro, como olvidar el tiempo.
Algo con lo que siempre jugaré desde mis manos, pues el resto puede ser un espejismo, una forma degradada... 

¡Pero que alivio!,
Porque entre parpadeos voy cerrando de a poco los ojos
y no hay cosa mejor para sentirse que cerrar los ojos.

lunes, 24 de junio de 2013

Quería escribirte una carta y te dibujé una cicatriz.

¿No sabes una cosa? 
Es posible que nunca hayas pensado en ello, 
pero te lo voy a decir en secreto: 
Te quiero.

Ayer a las 12 de la noche te quería mucho, 
y ahora a punto de salir de la escuela, 
voy a volverte a querer. 

Todos los días te quiero 
de las 10 de la mañana a las 4 de la tarde, 
de las 4 de la tarde a las 8 de la noche 
y de las 8 de la noche a las 2 de la madrugada. 

Después de las 2 de la madrugada te sueño 
y te quiero.
Te duermes a mi lado.
Caes silenciosamente en ese mundo 
donde yo puedo ser alguna remota conocida, 
una compañera de banca de parque o la amante 
que acabas de dejar para evadirte a esa región donde, mutuamente, nos privamos de la palabra.

Me conmueve verte dormido, hundido en las sabanas
con el abandono del sueño, enigmáticamente 
encerrado en tu cuerpo.

También yo me dormiré y entonces quizás te despiertes
y pienses esto que yo estoy pensando, tal vez
me imaginarás enredada en algún árbol enmarañado
de los que sabes que me encantan y me quieras alcanzar tocándome, sacándome del mutismo de estación
de radio apagada, volviéndome a traer hacia tu lado,
hacia el amor que nos dio el sueño.

Gioconda Belli

miércoles, 19 de junio de 2013




Todos fuimos y somos.
Todos seremos. 


"Entonces apareces, envuelto por el vaho de la más lejanísima frontera,
y te buscas en mí que casi ya no estoy, o apenas si soy yo,
entera todavía."

Estoy medio sola, pero no duele, es como si la soledad al aceptarla ya no tuviera sabor a tristeza, ya hiciese parte de uno, parte de todo un ciclo que también trae sus recompensas.
 Uno aprende a mezclarse con un montón de alegrías y tristezas que también son recuerdos, y luego descubre cuán engañado está quien piense que se es afortunado si exclusivamente se tiene la maravilla casi fantástica de una vidallena de felicidades cuando la vida misma es un remolino de distancias de amargura de lo que se necesita también pequeñas porciones.
 Uno acepta su soledad para viajar en si mismo, porqué no hay mejor rumbo que el descubrimiento interior que juega con el todo y nos lleva a la sorpresa sabia del mundo y nos lleva a un viaje para vislumbrar la maravilla de una mente cerrada que en si misma luego se expande y se expande y termina por abrirse; a veces hasta se derrama… entonces la mente ama, el cuerpo ama, la vida ama todo los días un poquito más.

jueves, 13 de junio de 2013

Con catorce años llegué al mercado del amor, tomé una canasta que había dejado otro para mí en el suelo, otro que quizá me había visto de lejos con mis zapatos medio chuecos, viejos y gastados. Yo corría por las calles, a ratos caía, lloraba un poco, luego miraba hacia arriba y ponía un pie delante del otro para seguir corriendo. Cogí la canasta, no sabía para qué... las sorpresas de la monotonía no llegan porque sí, vinieron con un montón de voces que quejumbrosas también cantaban, cantaba con ellas, y lloraba también con ellas, pero sigo sin saber escribir canciones...

Sorprende todo lo que te espera delante de dos pies que a ratos subestimas, otras veces desprecias por hacerte caer, y llorar; y no solo caer hasta el suelo, sino en estancias más profundas donde te pones todo oscuro y no te reconocés.

Habían quinientas formas para levantarse, o quizá perdí la cuenta de tantas veces que he caído en un tiempo remoto donde ya la edad no tiene importancia, solo sé de siete lugares a donde dirigirse... Norte, sur, este, oeste, arriba, abajo, adentro... siempre fui hacia adentro, no sé si sea el gran error o una idea brillante... estaba por creer que la vida iba más allá del número de órganos por el que estoy compuesta, ojos, corazón, hígado, intestinos... todos alterados con la maravillosa banalidad del vivir y la inconsciencia de nacer en un mundo que no percibís tal cual es... luego creí que era tan extensa que los órganos solo eran una extensión material de mi yo que salía de todo ese interior cósmico que creaba junto al universo.

A ratos me confundo, me vuelvo mujer de ciencia y no pienso tanto, preciso de número, mi arte se vuelve cuántico, lo cuento todo con los dedos, las formas son exactas.
Luego miro los reflejos humanos de la vida y ya no soy números, Es el todo como una deformidad ambivalente que respira, que suspira, que da un sentido interno,
como la dirección a la que decidí ir.

Soy joven, creo serlo, a veces me duele el pecho y siento los síntomas de una mujer adulta que teme por su propia muerte y se acurruca en posición fetal, como niña de dos años que teme porque le jalen los pies en medio de una noche donde todo está oscuro.
Entonces muero un poquito y meto mi muerte en esa canasta que dejaron en el suelo para mí...

Desde mi muerte comencé a amar, porqué no hay nada más análogo que la muerte y el amor, que se siente el infinito en todo el cuerpo y no queda más que cerrar los ojos.
No sé nada. Nada fundamental. No sé lo que debería haber aprendido hace muchos años. Nadie me enseñó nada. Sé, en cambio, lo que debería saber mucho después. De allí que me sienta anciana y niña al mismo tiempo.”

miércoles, 12 de junio de 2013


"Una vez me animé a decir algo, no recuerdo qué, y ella me contestó algo, no recuerdo qué. ¡Qué día! Desde entonces acaricié la esperanza de hablar un poquito con ella, más aún, de que ella también reconociese mi voz como yo reconocía la suya.”

martes, 11 de junio de 2013



I.
Con qué soñará mamá.
¿Soñará con la tarde en que una vez fue joven,
o con la cuna donde durmió y soñó sus primeros sueños?
¿o soñará con el encuentro de los que ya no tiene, y se verá a ella misma del otro lado?
¿se reconocerá mamá soñando? ¿sabrá quién es esa niña que la mira confundida?
¿o soñará de nuevo con el llanto y la época en que el amor la esperaba a la vuelta de una esquina?


II.
Con qué soñará el perro.
¿Soñará el perro con que persigue pájaros?
¿o con peces y flores que no logra alcanzar?
¿qué sombra oscura de pesadillas lo habrá atormentado hasta la fiebre? —y no lo he entendido—
¿soñará que es un ave? ¿o que le ha dado millones de vueltas al mundo sin parar?
—¡Corre Simón en sueños mientras puedas!—

III.
La casa está durmiendo.
Con qué soñará la casa.
—¿Estaré soñando yo también este sueño?—


Juliana Rodríguez. 

jueves, 6 de junio de 2013


"Canto y los recuerdos agrandan la ciudad. Canto y las ventanas se abren. Canto y la lluvia distorsiona mis ojos. Canto desde un bar merideño, desde la magia violenta de una esquina. Canto y hago que bailo y me río viendo el techo en soledad hasta que el sueño me inventa otros ojos. Canto y la oscuridad se duerme. Canto y nadie viene a buscarme. Canto y la esperanza pinta otros colores. Canto y los muelles dejan de ser promesas. Canto y busco una desoladora imagen donde abandonarme. Canto y mi alma se transforma en una ola. Canto después del fuego, de las noches que brillan amargamente entre mi sangre. Canto y mis palabras se convierten en un terrible perfume que me cubre. Canto y mis palabras me odian. Canto y guardo el secreto de estos diecinueve años armoniosamente muertos."
“Hay días en que la recuerdo y me pregunto: ¿Qué estará haciendo? Hay noches en que la extraño y me pregunto: ¿Qué me estoy haciendo?”

martes, 4 de junio de 2013

"Yo podría preguntar más cosas, pero para qué, la tarde es demasiado hermosa para obligar a un hombre a contar una historia que seguramente será triste."

jueves, 30 de mayo de 2013

Qué pensaremos de la vida si no hay vida,
quizá lo que se cree de la muerte,
que esta lejos, 
que todos caen en ella pero son pocos los que uno conoce...

Somos como tipos amargados que van perdiendo cosas y no lo entienden,
que se creen ganándolo todo mientras están desechos.
Vivimos de lo que queda, de lo único,  de lo temido,
del poco placer, lo insoñado, lo insensible, duro, tieso, lo que se pierde...
Lo que se queda en lo onírico y oportuno porque así es mejor... viviendo a base de excusas.

Qué pensaremos de la vida si no queda vida,
si el valor se ha perdido y duele,
si salimos corriendo todo el tiempo,
si nos vendamos los ojos y seguimos caminando.


Qué pensaremos de la vida si no hay vida, 
si es que se pierde mientras pensamos en mi vivir y no vivimos.


Y perdimos el amor mientras andábamos,
mientras nos vemos la cara y no creemos,
que más que soñar estamos vivos,
y que vivir es como el sueño que muchos creen perdido,
que algunos tienen a un lado y otros llevan por dentro.


domingo, 26 de mayo de 2013


No cabe duda. Ésta es mi casa
aquí sucedo, aquí
me engaño inmensamente.
Ésta es mi casa detenida en el tiempo.

Llega el otoño y me defiende,
la primavera y me condena.
Tengo millones de huéspedes
que ríen y comen,
copulan y duermen,
juegan y piensan,
millones de huéspedes que se aburren
y tienen pesadillas y ataques de nervios.

No cabe duda. Ésta es mi casa.
Todos los perros y campanarios
pasan frente a ella.
Pero a mi casa la azotan los rayos
y un día se va a partir en dos.

Y yo no sabré dónde guarecerme
porque todas las puertas dan afuera del mundo. 

lunes, 20 de mayo de 2013

"[…] Al final sí, decidí, sé qué hacer. Me quedo, Flaca. Ahora estás leyendo esto y yo no estoy pero ya vuelvo. Me quedo. Ya vuelvo. Salí a buscar una película. Si tenés tiempo, cuando llegues, prepárame el más tuyo de los abrazos. Todavía no solucioné lo de los perros, ya sé, pero podemos comprar uno grande para la casa de afuera, y capaz que le tomo cariño. Y con él a todos. Y con vos al mundo. Y con el mundo a vos, que sos la ley de gravedad de todo lo que me pasa."

lunes, 13 de mayo de 2013

 "Ser un instante. Verse inmerso entre otras cosas
que son. Después no hay nada. Después el universo
prosigue en el vacío su muerte giratoria.
Pero por un momento se detiene, viviendo."

domingo, 12 de mayo de 2013

...Fijate un poco en ese grupo de estrellas ¿Lo ves? No, ese no. Un poco más acá, a la derecha. Ese. ¿Sabes cuánta distancia están se nosotros? Están tan lejos que, aunque ya murieron hace millones de años, apenas nos está llegando su luz. Son como fantasmas del espacio, siguen apareciendo después de muertas. Pero lo que te quería decir es que si haces el esfuerzo podrás darte cuenta se que forman figuras. Todos esos grupitos de estrellas forman figuritas llamadas constelaciones. ¿No ves ninguna? Es normal, no estás preparado para verlas. Para eso tiene uno que esforzarse mucho tiempo. Yo me he pasado muchas noches tratando de descubrirlas. Esa que te digo, por ejemplo, se llama Casipea. La mayoría de ellas tienen nombres extraídos de la mitología. Pero eso el no es importante.
Más allá se lo que podemos ver, muy por encima de nosotros, hay agujeros negros, agujeros que son como aspiradoras chupándose todos los planetas y las estrellas y los meteoritos, como si el universo mismo se estuviera yendo por un desagüe...


lunes, 6 de mayo de 2013


Nos separamos algún día, él se quedó en una estación a la que yo no tenía acceso por cosas que no me dejaban seguir; 
o por lo mucho que había vivido tal vez.
Era un tren distinto, un viaje a otro camino, como el que alguna vez lo llevó a encontrarme.
El se alejó, lo veía de a poco, parado a lo lejos; yo desde una montaña le hablaba, él me miraba, me entendía, entonces sacudía los brazos y nos poníamos a llorar juntos. 
Yo lo quería a raticos y le dejaba cuentos debajo de la puerta, le escribía canciones de madrugada como las que le canté alguna vez, cuando todo estaba oscuro, sobre la cama.
Él me sonreía cuando lo podía mirar desde mi telescopio; lo veía minúsculo,como un niño que lloraba en su soledad de domingos por la noche cuando se quedaba sentado en la acera, naufragando en alguna bebida, esperando que alguien viniera a rescatarle.

A ratos bajábamos y no estábamos tan lejos, tan solos;Yo le decía entre susurros -Ya mi niño, todo saldrá bien- él ponía su cabeza sobre mis sueños y nos íbamos a volar. Entonces él bailaba para mí y yo danzaba adjunta a él; luego me abrazaba junto al espejo y ya no me veía tan distinta, tan deformada, era la imagen que a su lado formaba el caos hermoso de lo innombrable... Algunos que pasaban nos miraban observando al espejo y alzaban los gestos, fruncían los párpados, se les caían las cejas, les explotaba la boca y las palabras no les cabían; todas salían rodando por el suelo y se iban por las tuberías. 

Pero entonces en esa imagen unida, como refractada, habitaba mi historia y su historia, todo mezclado; como el azúcar que se le echa al café y ya no son ni azúcar ni café, sino el dulce amargo de la existencia, el líquido del que no quiere dormir. 

Así éramos nosotros, así era nuestra vida, que se mezclaba para no dejar nada suelto, sin encasillarse tanto, sin amargarlo todo, metiéndole con los días un terroncito de más a los momentos.

domingo, 5 de mayo de 2013

"Me niego a vivir en un mundo ordinario...como una mujer ordinaria.
A establecer relaciones ordinarias.
Necesito el éxtasis.
Soy una neurótica, en el sentido de que vivo mi mundo.
No me adaptaré al mundo...me adapto a mi misma"
“Cuando te tengo a ti, vida, cuanto te quiero.”

sábado, 4 de mayo de 2013


Hay que sentarse y respirar un ratico de si mismo,
marchitarse alegremente por saber próxima la llegada,
que te pone a mirar a lo lejos la propia vida, el renacer...


Uno vuelve mejor, más sanito,

le pone pajaros azulados a lo que quiere ver,

así el mundo ya no se marchita tanto...
le sale un olorcito a fruta madura,
a árbol al medio día,
a sol sobre piel como la tuya que se cubre y escapa de él...
pero siempre vuelve el astro al rincón;
hasta las casas más desoladas son marcadas por el fulgor solar,
así que vos, sí vos,
respirate un poquito aquí en el rincón,
juguemos bajo la sábana que creemos como escudo,
la armadura frente al miedo y la razón...
Pintemos paredes abundantes de colores que no se derramen,
y si se derraman que sea aquí, entre nosotros.



Te respiro.

viernes, 3 de mayo de 2013

“Yo quisiera poder hacer lo que me da la gana detrás de la cortina de la “locura”. Así arreglaría las flores, pintaría el dolor, el amor y la ternura, me reiría a mis anchas de la estupidez de los otros, y todos me dirían: pobre, está loca.”
"Tú lo entiendes todo.
 La unión definitiva. Sufres, gozas, amas, rabias, besas, ríes. Nacemos para lo mismo.
Querer descubrir y amar lo descubierto. Oculto.
Con el dolor de siempre perderlo.
Eres bello, tu belleza yo te la doy.
Suave en tu enorme tristeza. Amargura simple. 
Arma contra todo lo que no te libera,
rebelión contra todo lo que te encadena.
Te amas, quiéreme como centro, yo como a ti.
No lograré más que un recuerdo prodigioso de que pasaste por mi vida dejando joyas que no recogeré sino cuando te hayas ido.
 No hay distancia. Hay tiempo, oyeme acariciame con lo que busques y con lo encontrado. Me voy a ti y a mí, como toda la canción mirada."
“Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior”


lunes, 29 de abril de 2013

domingo, 28 de abril de 2013

Soy el mismo amor que le escribe a todos los hombres,
un amor egoísta que sé que tienen todos, que nadie admite,
que se oculta con frases, caballerosidad y tarjetas.
Soy el amor que me sonríe bajo la ventana, en la almohada,
que guardo para mi misma en una cajita de sueños
de madera que las gotas pueden humedecer y se echa a perder...
entonces la guardo dentro del pecho, mi amor como cajita que comparto casi siempre,
 menos cuando me quedo bajo la almohada,
y me saco la caja del pecho, la pongo a un lado
como pensando otras tantas cosas que no tiene cuatro letras como a m o r,
y pienso en palabras más largas,
me pongo complicada,
lloro un ratico con las vocales de las lagrimas,
esa onomatopeya que viene con el llanto, de sollozos y voces...
 luego salgo de la almohada, de esa llovizna interna y pongo nuevamente en el pecho mi cajita;
le pongo papeles, le pongo nombres,
 la pinto para que no se dañe, para dajarla aquí bien dentro sin que se derrame por los lados.
Soy el mismo amor que le escribe a todos los hombres, que les dice:
-Hey, hoy estás como lindo.-
 y los besa en la frente, y les da cositas pequeñas,
 piedritas de avenida, raticos que prados, de pan y velas;
 el amor que tan distinto ha quedado en todo,
 y yo grabada allí, tan diferente quizá,
quedando siempre ahí, en mí, en otro.
A veces se me da por la tristeza,
la siento ajena y extraña,
y me acecha por dentro.
Uno siente que los ojos le pesan,
las esquinas del cuerpo se llenan de la nostalgia,
de todo el sentimiento ingrato a la felicidad,
un color oscuro...
todos los recuerdos que rompen, que vacían.

A veces hay que poner los ojos bajos,
 la boca tersa, las manos quietas,
 el corazón agudo,
 hay que encerrar las lagrimas que van tomándose de a pocos los rincones,
 el liquido del sollozo incoloro que tumba los muros de la fuerza y nos lleva a llorar.


jueves, 25 de abril de 2013


"Yo no sé, mira, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás del otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana, se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes mientras le crece la barriga, ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol.
Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el mármol y ahí mismo se tiran, me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós."

martes, 23 de abril de 2013

"Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo  ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contradicción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.Llegando al llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos."

domingo, 21 de abril de 2013




En el bus he pensado en vos, esta vez tengo al lado una mujer con rostro cansado que al igual que yo ha pasado parte de una ciudad llena de historias; la mujer se levanta y se sienta en otra silla, en esa silla que apunta al corredor, de donde se caen tanto, se balancean sin culpas cuando al conductor le da por frenar bruscamente y tantos salen levemente lastimados.
Tengo los zapatos llenos de lodo, un saco por falta de calor corporal y aunque hace sol el día se le ha dado por soplar periódicamente, provocando nubes, vientos, suspiros.
El bus avanza y llega a una esquina golpeada por el sol, cierro los ojos cuando paso bajo él, cómo esperando sentir su inmensidad de astro, su alivio.
Abro los ojos y estoy sola en el asiento, el bus va lleno, miro a la gente como transita en silencio bajo sus cavilaciones, como cruza su íntima cuidad de recuerdos, como los traen para si mismos hasta el punto de cambiarles la expresión.
Viajo, así como viajan ellos, como quizás lo haces vos en otra carretera,en otra parte del mundo, en otro sueño, en otra almohada,con tus palabritas y esa mirada que vale más que un tesoro perdido, lo inexplorado que se vuelve similitud a tu pupila...
Vales también tu error de humano, tu belleza incógnita y tu razón.
Sé que miras de lejos al mundo, le pones tus ideas, te hundes en el rostro ajeno, creas un viaje hecho de hombres, les nombras, les resumes...
Al fin me levanto, tomo lo que creo mío y muevo los pies... soy la maquina natural que en el bus se le antoja pensar cómo todo se va colando por tu ventana, cómo todo va quedando en vos y lo confirmas, todo que también es nada, pues a veces ni se tiene certeza de si mismos.

lunes, 8 de abril de 2013



“Te sobrevivo más de lo que hubiera imaginado.
Te escucho reír mientras te sobrevivo.”

"Y tomo las hojas de un libro y veo que están escritas de ambos lados.
Y tomo las manos del tiempo y me doy cuenta que hay que leer ambos lados de las hojas de este libro.
Que la otra ínfima parte de esta historia continua del otro lado de la página.
Que el camino tiene letras en ambos sentidos. Que hay consonantes y hay vocales. Hay puntos y comas, comas y preguntas. Preguntas y otros puntos."

jueves, 4 de abril de 2013


Fui a mirarte como a los cuadros de las viejas galerías y en el camino tomé rumbos inciertos, apague lamparas, cepille tantos cabellos que quedaron como otras cosas apilados en algún lugar de la cuidad; cosas que tomé con los dedos, que nombre como mías, que se deterioraron como esas viejas calles que pisaba para ir a descubrirte, verte a los ojos, tu galería ocular llena de tantas líneas, oscura para contemplarla de cerca y quedarse observando por horas tratando de entender.
No lo entendí.Quizá había leído en mi vida otros manuales artísticos que no plasmaron en ellos trazos tan abstractos, entonces quise comprender pero permanecí en silencio, taciturna, mezclando mi olvido con tu historia.

Aún sigo caminando por tus cuartos, eres un museo andante, vacilante, lleno de estantes empolvados, algunos marcados con líneas y textos como "no tocar", otros bajo llave que con tus razones les pusiste.
Te visito, paso por vos, miro tu vida detrás de los vidrios que he tocado con mis huellas, dejando mi historia allí, en tu viaje, un viaje que también hice para llegar a ti como llegan las cosas que fluyen.
y soy, de esas fulanas que se quedan mirando un buen rato los marcos, los óleos, los ojos nostálgicos, angustiados, expectantes.  
Viví a ratos el  cuerpo que has inventando a causa del aburrimiento, las penas, el amor a ti mismo y a lo demás;  tu obra de arte donde quedo dibujada también.  
Te recuerdo mientras caminamos, mientras nos miramos como un cuadro antiguo, del que no se entiende nada pero no se puede dejar de mirar.
Somos el museo del que entra y sale tanta gente, tanta letra, verbo, lagrima y acción... no somos ni nos pertenecemos, somos visitantes sustitutos que deambulan ,caminando solos por los estantes de la vida que hemos creado, observando con telescopios lo demás, los telescopios que nos mantienen alejados pues no irrumpimos en alguien totalmente.
He creado en mi memoria un cuarto para vos, de mí en vos, sin telescopios, cercano, intimidad llena de objetos raros, de los que no se venden, que se quedan por ahí y a ratos se olvidan.
Me quedo con tu arte, vos te quedas con aquello que también tomaste: mi color, mis trazos imperfectos...lo pones todo en estantes con mi nombre,mi nombre que es anónimo frente al desconocido que decidió así como yo pasar por ti y ojear a lo lejos lo poco que dejas ver. 
Te visité el día que vi tus sombras;
buen día en el que vi tu obra y me aloje por ahí.
Me paro aquí... no lo entiendo todavía...

Puedo seguir estacionada  mirando de par en par, como nos llenamos, solos, sintiéndonos vacíos, tan viejos.